Autor explica importancia de compartir, en pabellón Vicepresidencia

22 de septiembre, 2016

El escritor Yuan Fuei Liao narró su cuento El Macuto Mágico, a niños, niñas y adultos en la Feria del Libro.

SANTO DOMINGO, 22 de septiembre de 2016.– Con la narración de su cuento “El Macuto Mágico”, en medio de actos de ilusionismo y situaciones graciosas, el escritor taiwanés Yuan Fuei Liao maravilló a decenas de familias que visitaron el pabellón de la Vicepresidencia de la República en la XIX Feria Internacional del Libro, Santo Domingo 2016.

El artista, que reside en el país desde los ocho años, relató la historia de Juanín, un cocodrilo dominicano al que le regalan un macuto encantado, quien después de pasar situaciones, como en la que no pudo guardar en él el hambre de un amigo, entendió que la magia principal no está en un objeto con propiedades especiales, sino en compartir con los demás.

“Hay que compartir para ser feliz, hay que compartir. Que no te falte a tí lo que me sobra a mí”, expresó Liao, quien este año también publicó las obras de literatura “Hacer oír tu voz” y “Cuentos sin ningún porqué”.

Además, ha publicado el libro de origami Sueños en papel, en coautoría con el periodista y origamista José Rafael Sosa; y dos libros de catequesis, “Dios loco de amor” y “Dios es wao”. Liao sostuvo que con su presentación busca animar a la lectura y motivar a que los asistentes dieran rienda suelta a su imaginación.

Escribir para niños

“Yo tengo el súper poder de escribir literatura infantil”, aseguró el dinámico escritor que se autodenomina el “Ex niño”.

Indicó que para escribir literatura infantil hay que ser como ellos, tener alma de niño. “Ellos no se complican tanto como los adultos y tienen una increíble capacidad de asombro. Nosotros los adultos, a veces, con el tiempo perdemos esa capacidad de asombro, y por tanto, perdemos la actitud de gratitud, de agradecimiento frente a la vida y por eso disfrutamos menos la vida”, manifestó.

Liao, que es padre de dos pequeños, sostuvo que después de que comenzó a escribir historias para ayudar a dormir a los niños, descubrió que su propósito real era crear historias para sumergir a los adultos en un mundo de imaginación.